top of page

un día cualquiera en el bosque (o eso parece...)


Te voy a contar una cosa que igual rompe un poco la idea bonita que se ve en las fotos: a veces mi vida aquí parece super idílica, de esas que guardas en Pinterest pensando: "yo quiero esto", pero luego estoy yo, en pijama, con el café medio frío porque me distraigo mirando cualquier cosa, intentando que el portátil no se quede sin batería porque claro, enchufes aquí hay los justos... y electricidad... ni te digo, y aún así, no lo cambiaría.


Esta mañana ha sido de esas que empiezan sin prisa, de las que no sabes muy bien qué vas a hacer pero tampoco te preocupa demasiado. He salid fuera con la taza en la mano - si, la bonita, la de las flores, porque una también tiene sus prioridades en la vida, ( y las tazas, es una de ellas)- y me he quedado un rato de pie, sin hacer nada en concreto, simplemente mirando los árboles, la luz colándose entre las ramas, el suelo todavía húmedo... y ese tipo de silencio que no es silencio del todo, porque siempre hay algún pájaro que parece estar teniendo una crisis existencial justo encima de tu cabeza.



Luego está la parte de "trabajar en el bosque", que suena increíble hasta que lo haces de verdad. El portátil encima de la mesa de madera queca precioso, no te voy a mentir, muy estética de revista, muy "quiero esta vida ya", pero nadie te cuenta que a veces no ves nada en la pantalla por el sol, que el wifi decide desaparecer justo cuando por fin estás inspirada, o que una rama puede colarse en medio como si también quisiera participar en lo que estás escribiendo. Aun asi, me siento ahí, escribo, borro, vuelvo a escribir, edito fotos, pruebo cosas.. y poco a poco voy construyendo algo que todavía no se exactamente qué forma tendrá, pero que cada vez siento más mío.


Hay momentos que no planeo y que, sin embargo, son los que más se me quedan. Salir a caminar sin móvil, -milagro, lo sé-, seguir un camino que ya he recorrido mil veces pero que hoy, por alguna razón, se siente distinto, o pararme delante de un árbol con marcas, con partes rotas, con cicatrices que no esconde... y pensar que la final nos pasa un poco lo mismo, que hay cosas que nos rompen, que nos cambian, pero que no por eso dejamos de seguir aquí, de seguir creciendo a nuestra manera.


Luego vuelvo con las manos frías, el pelo hecho un cuadro y probablemente con más ideas de las que soy capaz de ordenar y procesar en ese momento. Me hago otro café, (eso es importante, no negociable) y sigo, sin prisa, pero sin dejarlo del todo, porque aunque este ritmo sea más lento, no es dejar de avanzar, es simplemente hacerlo de otra forma.


No sé si esto es "la vida ideal", supongo que depende del día. Hay momentos en los que sí lo siento así, y otros en los que pienso.. "¿Que hago aquí pasando frío pudiendo estar en una casa normal?", pero creo que justo ahí está la gracia, en que no es perfecto, en que no siempre es cómodo, en que no todo sale bonito... pero es real, y cada vez siento menos necesidad de que lo parezca.



Si estás leyendo esto y sientes que vas demasiado rápido, te entiendo, de verdad. yo también he estado ahí, y no, no tienes que venirte a vivir al bosque para cambiar algo - aunque oye..., se está bastante bien-, pero igual sí puedes empezar por algo más pequeño, como parar cinco minutos, hacerte un café, mirar alrededor sin hacer fotos y ver qué pasa, porque a veces, cuando parece que no está pasando nada, es justo cuando empiezan a moverse cosas por dentro.


Con cariño

Lunethe Sylva


 
 
 

Comentarios


  • Instagram
  • TikTok

© 2026 Creado por Lunethe Sylva

bottom of page