os presento nuestra caravana
- lunethe Sylva
- 3 may
- 3 min de lectura

Está bien que os cuente cómo es vivir en una caravana en medio del bosque, las pequeñas aventuras del día a día y ese caos bonito que se genera cuando decides salirte un poco del camino… pero creo que ya va tocando enseñaros nuestra “casita” de verdad. Porque sí, todo esto suena muy idílico hasta que ves dónde metemos las cosas, cómo lo estamos organizando (o desorganizando) y en qué punto real estamos ahora mismo.
La caravana la compramos hace aproximadamente dos años a una pareja que estaba construyendo su casa en el mismo terreno y, mientras tanto, vivían en ella. En cuanto la vimos, supe que era esa. Nunca me han llamado la atención las caravanas nuevas, demasiado perfectas, demasiado listas para usar. A mí me gusta meter mano, cambiar cosas, pintar, improvisar, hacer DIY… básicamente complicarme la vida un poco. Y esta venía con historia, con cosas a medio hacer y con muchísimo potencial. La anterior propietaria había empezado a pintarla por dentro, pero lo dejó a medias… y bueno, digamos que el resultado ahora mismo está entre “proyecto con encanto” y “necesita cariño urgente”.

La estructura es sencilla: tiene un pequeño salón, un dormitorio, baño y cocina. Pero la realidad actual es bastante distinta a esa distribución “de catálogo”. Ahora mismo la caravana está casi vacía, porque decidimos abrir el espacio y dejarla lo más diáfana posible. Queríamos empezar desde cero, sin condicionarnos demasiado, y crear algo más adaptado a cómo vivimos nosotros. La idea —que ya veremos en qué acaba, porque aquí todo evoluciona sobre la marcha— es hacer un dormitorio amplio, con sus dos mesillas (porque sí, aunque vivamos en una caravana, una quiere su mesilla), y una pequeña zona que funcione a la vez como escritorio y vestidor. Ambicioso para los metros que tenemos… también. Pero ahí está la gracia.
Y ahora viene la pregunta importante, la que probablemente te estás haciendo (o igual no, pero te lo cuento igual): ¿dónde comemos? ¿y el baño? Pues bien, la caravana no está sola. Tenemos montadas dos carpas más: una que usamos como salón-comedor, donde realmente hacemos vida, y otra que es básicamente nuestro “trastero oficial”, ese sitio donde acaba todo lo que no sabes muy bien dónde poner. Y además, yo tengo otra carpa con mis cosas, mi pequeño refugio creativo… pero eso ya os lo enseñaré más adelante, que cada espacio aquí tiene su historia.


La idea es ir transformando todo poco a poco y enseñároslo tal cual va pasando, sin filtros de “antes y después perfectos”, porque la realidad es que vamos muy poco a poco. La economía no está como para grandes inversiones ni cambios radicales, así que estamos tirando mucho de reutilizar, recuperar y aceptar todo lo que nos llega (benditas cosas que la gente ya no quiere). Y oye, dentro de ese ritmo lento también hay algo bonito: cada cambio tiene más valor, cada rincón se construye con intención… y con lo que se puede.

Así que sí, esta es nuestra caravana ahora mismo: un lienzo a medio empezar, con más ideas que recursos, pero con muchas ganas de convertirla en algo muy nuestro. Y prometo ir enseñándoos todo el proceso, con sus aciertos, sus chapuzas… y seguramente algún que otro “¿en qué momento pensamos que esto era buena idea?”.
Espero que te quedes por aquí para que puedas ir viendo el cambio que va haciendo nuestra pequeña casita. Y dime... ¿Te atreverías con una reforma así?
Con cariño,
Lunethe Sylva



Comentarios